" Amor " II

Autor: Victor Alfredo Medina Zaragoza
17/01/2008


Parte II


Otra vez el sol asoma después de cuarenta y ocho horas de oscuridad,
pero algo extraño se manifestaba junto a su tardía aparición, la misma
no era normal. El astro se levantaba imponente, su figura es distinta ¡
tiene rostro!....¡contagiaba alegría!. Su despertar y aparición se
observaba desde un lugar opuesto al común, nacía desde el oeste,
calentando con mucha más fuerza, su luz, hace olvidarnos de nuestro
miedo interior, a lo lejos figuras humanas movíanse ¡ no estábamos
solos! Algunos se abrasaban, otros se miraban distantes, aún existía
odio entre ellos, eran menos que antes, nos volvía a la mente el
recuerdo de “Amor” ese animalito lleno de rencores.
Este final sucedido parece no haber dado el escarmiento necesario
ante semejantes desigualdades del pasado.
Por lo pronto seguiremos refugiados en la noche, nuestros
pensamientos en la impronta oscuridad coinciden, “Amor” es el
portador de nuestra salvación, su instinto nos ayudaría. A la mañana
siguiente salíamos en la búsqueda del cachorro a la jungla de cemento
en ruinas, el olor nauseabundo de los cadáveres nos descomponía,
desasíamos pedazos de nuestra vestimenta para usarlos de barbijos,
de repente un hombre, con su torso descubierto, dejaba ver su huesos
por las profundas heridas, descalzo sus pies ensangrentados, en sus
manos un objeto filoso y puntiagudo nos amenazaba deseando
quedarse con nuestros alimentos recolectados el día anterior, su
inestabilidad lo deja caer al suelo, en ese preciso instante logramos
desarmarlo, quedando desvanecido, más adelante el trayecto nos
asombra, no soltábamos palabras ante tal acontecimiento, los
animales más peligrosos ¡estaban sueltos! Destrozándose unos a otros
en peleas constantes para satisfacer su hambre, marcar su territorio,
debíamos evitar ese sector o tratar de eliminarlos.
La decisión fue muy honesta y muy humana, deberíamos tomar otro
camino, la violencia no era una de nuestras armas, los días
transcurrían, el trayecto nos presentaba un sin número de dificultades,
estábamos desesperados, agotados, desesperanzados, sentados bajo
un enorme árbol, sus hojas raras eran romboides, otras asemejaban a
una corona de reyes, allí estábamos con las piernas estiradas,....
¡ya no seguiríamos, todo se desmoronaba!
Nuestros pies hinchados, llenos de llagas, mientras a nuestro
alrededor una hiena de color negro, iba y venía
esperaba nuestra distracción o desvanecimiento, sus dientes enormes,
blancos dejaban caer hilos de babas en abundancia, detrás otras de
distintos colores producto de mutaciones reían esperando que el jefe
de la manada atacara primero para satisfacer su ayuno desesperante,
nuestros ojos se entrecerraban y nuestras vidas serían alimento de
estas fieras,....de repente ladridos nos hacen recuperar nuestros
sentidos, una figura marrón claro nos estimulaba a volver en sí, era
“Amor” se encontraba delante nuestro protegiéndonos de esas bestias,
El corazón que colgaba de su cuello de color rojo, sus letras blancas
rodeadas de vivos dorados, se movía hacia ambos lados, nuestras
almas se salían de nuestros cuerpos ante semejante evento de
“Amor,”y las fieras desaparecían en el frondoso bosque. Tras nuestra
recuperación construimos una gran cabaña, el tiempo transcurrió y
nuestro “Amor” el cachorro nos sigue acompañando.

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